Trabajar con calor. ¿Cómo actuar cuando aparece un golpe de calor?

Publicado en Autónomos, Trabajadores por el 25 julio, 2019 0 Comentarios

Trabajar con calor

Estamos metidos de lleno en el verano, un verano que está siendo especialmente agresivo en las altas temperaturas, como así lo confirman los diversos avisos de olas de calor que se emiten estos días para varias de nuestras provincias, con valores en torno a 0,5 grados por encima de la media.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en zonas concretas, como Orense, Málaga, Zamora, León, Cáceres, Huelva o sur de Castilla-La Mancha, las temperaturas de este verano pueden superar un grado incluso el promedio de la serie de referencia 1981-2010.

La exposición a las elevadas temperaturas del verano, unida a la energía generada por el cuerpo durante la realización de tareas físicas, y más concretamente en determinados tipos de trabajo, produce una acumulación excesiva de calor en el organismo que comporta unos evidentes riesgos para la salud, y desde luego también influyen en la seguridad laboral.

En este post de ColecivosSS te contamos cuáles son esos riesgos, los síntomas más frecuentes y cómo debes actuar, especialmente cuando el golpe de calor se produce en el entorno de trabajo.

Riesgos de las altas temperaturas

La subida del mercurio comporta la aparición de los siguientes riesgos:

  • Aumenta la probabilidad de que se produzca un accidente de trabajo.
  • Se pueden agravar dolencias previas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, cutáneas, diabetes, etc.)
  • Se pueden producir daños para la salud, como por ejemplo:
    • Erupciones cutáneas por irritación, que pueden infectarse produciendo picores intensos y molestias que dificultan el trabajo y el descanso.
    • Calambres por la pérdida excesiva de sales, debido a que se suda mucho o se bebe grandes cantidades de agua sin sales para reponer las pérdidas con el sudor.
    • Síncope por calor o desvanecimiento que puede ocurrir al estar de pie e inmóvil durante mucho tiempo en sitio caluroso, al no llegar suficiente sangre al cerebro.
    • Deshidratación por pérdida excesiva de agua, debido a que se suda mucho y no se repone el agua perdida.
    • Agotamiento por calor, que puede desembocar en golpe de calor.
    • Golpe de calor. Pérdida de la capacidad de sudoración, como consecuencia de una deshidratación completa del organismo, que produce un aumento de la temperatura corporal superior a 39ºC por fallo del sistema de termorregulación fisiológica.

En definitiva, aumenta la posibilidad de sufrir graves daños dado que muchos órganos corporales dejan de funcionar correctamente a estas elevadas temperaturas y, entre ellos, el cerebro es especialmente sensible, pudiendo llegar a sufrir daños irreversibles, en casos muy extremos.

Factores individuales de riesgo

A los factores de riesgo anteriores hay que sumar unos factores especiales para cada individuo en función de sus características o estado de salud, y conociéndolos se pueden prevenir sus consecuencias. Son los siguientes:

  • Condición física. Falta de entrenamiento en la ejecución de tareas físicas intensas.
  • Falta de aclimatación o adaptación al calor.
  • Antecedentes médicos, tales como enfermedades del sistema cardiovascular, de las vías respiratorias, diabetes, insuficiencia renal o haber sufrido con anterioridad algún trastorno relacionado con el calor.
  • Ingesta de medicamentos como antihistamínicos, diuréticos o antidepresivos.
  • Consumo de sustancias como alcohol, drogas o exceso de cafeína.
  • Sobrepeso. Las personas gruesas presentan una menor capacidad para disipar calor al ambiente.

¿Cuáles son los síntomas?

El golpe de calor se manifiesta con los siguientes síntomas:

  • Taquicardia.
  • Respiración rápida y débil.
  • Fiebre alta.
  • Piel caliente y seca, con cese de sudoración.
  • Tensión arterial elevada o baja.
  • Mareo, desorientación, irritabilidad o confusión.
  • Posible desmayo o pérdida del conocimiento.

Entonces…¿qué debemos hacer?

Cuando estamos en el trabajo y detectamos que un compañero/a está sufriendo los síntomas propios de un golpe de calor, debemos actuar de la siguiente manera:

  • Llevar a la persona a una zona fresca y a la sombra, para favorecer el descenso de la temperatura corporal (se puede tumbar con los pies un poco más elevados que la cabeza). Es idóneo cualquier local con aire acondicionado (comedor, oficina de obra…) o abanicarle para refrescarle la piel. Se pueden mojar las ropas y aplicarle paños de agua fría en la cabeza.
  • Restablecer la hidratación corporal. Si el trabajador/a se mantiene consciente se le puede dar a beber agua fresca.
  • Si la persona afectada sufre convulsiones, no trates de bloquearlas, ya que al ser movimientos musculares incontrolados debido a un fallo en el sistema nervioso se podrían producir lesiones importantes. Además, es conveniente que coloques algún objeto blando (ropa, cojín, etc.) debajo de su cabeza para evitar que se golpee contra el suelo.
  • No abandonar en ningún caso a la persona afectada hasta la llegada de las personas capacitadas para atenderle.

Medidas preventivas

Como en todo, la prevención es fundamental, por eso a continuación te damos una serie de medidas preventivas para combatir el calor, tanto en la oficina como al salir a la calle, especialmente a determinadas horas del día donde las temperaturas son aún mayores:

  • Hidratarse: toma agua para contrarrestar las pérdidas producidas por transpiración. La bebida más recomendable es el agua no carbónica. No tomes alcohol y evita las bebidas estimulantes, en particular bebidas con cafeína (café, refrescos de cola, etc.) o las bebidas muy azucaradas. Es aconsejable el consumo de bebidas isotónicas. Bebe antes de sentir sed.
  • Ropa protectora: la radiación solar puede provocar en exposiciones largas y frecuentes la aparición de enfermedades graves de la piel, por lo que es fundamental protegerse mediante la ropa. No debes quitarte la camisa, dado que ésta retiene la humedad necesaria para la autorregulación. El casco protege también del sol.
  • Alimentos: evita comida que tenga mucha grasa dado que la ingestión de ésta proporciona muchas calorías y eleva la temperatura corporal. Tampoco resulta conveniente tomar comidas muy calientes que proporcionan más calor al organismo. Lo más adecuado es alimentarse a base de alimentos vegetales naturales (ensaladas, frutas o verduras).
  • Informa a tus superiores de las enfermedades crónicas que puedas padecer y de si estas tomando alguna medicación.
  • Si te sientes mal, cesa la actividad y descansa en lugar fresco hasta que te recuperes. Procura no realizar trabajos en solitario. Mantén informados al resto de compañeros de tu situación.
  • En casa, duerme las horas suficientes para ir bien descansado al trabajo.
  • Dúchate y refréscate al finalizar la jornada de trabajo. Repón el agua y los electrolitos (sales) perdidos al sudar.

Esperamos que estos consejos te resulten útiles, pero en todo caso no olvides que los buenos consejos nunca sustituyen a las atenciones de tu médico y especialista. Él es quien mejor te puede recomendar qué hacer en cada caso.

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